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Mouvement Les Sans Voix. Febrero del 2000. -Case postale 235. CH- 1211 GENEVE 17 (Suisse). -Diffusion: Transat, Rte des Jeunes, 4ter. C.P. 1210. 1211 GENEVE 26 (Suisse). -Association Ecrivains, Poètes & Cie. C.P. 2142. 1211 GENEVE 2 (Suisse). N. ISBN 2-88462-038-9 Traducción al castellano: Al respecto del fenómeno de las alucinaciones auditivas. Entender las voces. Guia Práctica. El Rayo Que No Cesa INDICE Comentario a la traducción al castellano de la versión en francés...............................................................pag 3 Agradecimientos Del Movimiento Los Sin-Voz.....................................................pag 6 Dedicatoria A François......................................................................................pag 6 Prefacio a la edición en francés Pr. F.Ferrero y J.Favrod.............................................................pag 7 Prólogo a la edición en francés Movimiento Los Sin-Voz - Theresja Krummenacher............pag 11 La Voz Interior -Guía Práctica Paul Baker......................................................................................pag 14 A la búsqueda de voces en el cerebro........................................pag 36 Testimonios Mi estrategia frente a la pesadilla de las voces...........................................................................pag 39 Otras dimensiones de la locura........................................pag 41 Comentario a la traducción al castellano de la versión en francés: Considerando una necesidad la divulgación en castellano de una nueva visión de la experiencia de las alucinaciones auditivas - el escuchar voces -, tal como la que recoge esta obra que os presentamos, nos hemos lanzado a la tarea de traducirla, de forma completa con respecto a la guía práctica: “LA VOZ INTERIOR”, del trabajador comunitario de nacionalidad inglesa Paul Baker y con los también completos prólogo y prefacio - de Theresja Krummenacher responsable del Movimiento Los Sin-Voz de Suiza, y del psiquiatra François Ferrero y el enfermero psiquiátrico Jérôme Favrod, del Hospital Universitario de Ginebra “Belle Idée”- seleccionando a su vez algunos de los “TESTIMONIOS” - Anónimos- del apartado de éstos aparecidos en la edición en francés. Cuando hablo de necesidad de divulgación de este trabajo, me estoy refiriendo a la posibilidad de que gentes que escuchan voces, su entorno y los profesionales de la salud mental, de lengua castellana, puedan encontrar en él, no una panacea, tal cosa no existe, pero sí una herramienta más y novedosa en este caso, en la tarea terapéutica - tanto en su aspecto de autoayuda como en el de la ayuda a otros/as. Con el objeto de que la experiencia de las alucinaciones auditivas deje de ser meramente dolorosa - pesadilla es la palabra que utiliza uno de los testimonios aquí recogidos- para convertirse en un factor de crecimiento personal y social, a través de su comprensión en relación con el propio guión autobiográfico por parte de quien la padece y conseguir con ello la positivización y control del fenómeno. En cuanto a la valiosa Guía Práctica: “LA VOZ INTERIOR”, de Paul Baker, hay que subrayar que es el resultado de diez años de investigaciones y trabajos - en Gran Bretaña y los Países Bajos- de psiquiatras, psicólogos y profesionales de lo terapéutico - entre los que cabe destacar al profesor universitario de psiquiatría, holandés, Marius Romme-, pero investigaciones en las que han participado en tanto que protagonistas de su realización y no como objetos pasivos de la misma, los/as directamente implicados en la experiencia que aborda: las personas que escuchan voces, sin lugar a dudas las más entendidas al respecto. El fenómeno de la escucha de voces es siempre asimilado por la psiquiatría y la psicología tradicionales a enfermedad mental y más concretamente a locura, siendo suficiente, para manuales especializados como el DSM o el CIE, su existencia para diagnosticar a quienes vivencian esta experiencia, en ausencia de lesión cerebral conocida, como esquizofrénicos/as o de personalidad esquizo-afectiva. En un salto diagnóstico en el vacío que rompe con la propia “lógica” de dichas disciplinas - “lógica” en sí misma discutible- que en general plantea que para hablar de locura debe existir delirio y no solamente alucinación. Nos encontramos en esta obra, al contrario, ante un planteamiento mucho más útil, no basándose en el etiquetaje diagnosticador sino en el intento de comprensión del fenómeno y de las soluciones que producen buenos resultados, las aportadas por aquellos/as escuchadores de voces que han conseguido que tal experiencia no les invalide en su crecimiento personal y en su vida social. Con todo, puede hacerse la reflexión de que dicha guía parte de una posición que entiende la escucha de voces, en general, como algo crónico - al plantear, por ejemplo, como última fase por la que pasarían las personas que escuchan voces, la estabilización y no la supresión de éstas. Se trata, desde mi punto de vista, de una crítica lícita, pero que, en cualquier caso, no resta ni un ápice de valor a este trabajo, fundamentalmente de descripción fenomenológica de la experiencia, con los naturales límites de una guía, y en tanto que tal con un objetivo declarado por su autor como práctico, es decir, de recogida de experiencias en la búsqueda de encontrar estrategias útiles para afrontar el problema. Efectivamente y aun desde la posición de considerar que el fin de la intervención terapéutica es en general - y cuando la persona implicada así lo quiere, puesto que ninguna intervención es terapéutica contra la voluntad del interesado/a - la eliminación de las voces por su carácter intrusivo, y tal eliminación parece viable dado que en algunas personas se produce, todo hace pensar que el medio para la supresión de dichas voces, es que quien las sufre las comprenda como una faceta de uno/a mismo/a y de las circunstancias vivénciales que rodean a ese uno/a mismo/a, proviniendo tales voces del subconsciente de la persona. Haciendo entonces posibles las deseables, en tal camino de la eliminación, positivización y control del fenómeno. Positivización y control, que es lo que en definitiva plantea, y con información de métodos para conseguirlo, la guía de Paul Baker, aunque desde su punto de vista no siempre como medio de supresión sino con el objetivo de conseguir una buena relación con las voces, lo que es respetable. A otro nivel, es de resaltar la experiencia de auto-organización y creación de grupos de ayuda mutua entre escuchadores/as de voces de la red Intervoice - cuya historia, actividad y direcciones, se recoge en esta obra- como una experiencia de incalculable valor, tanto desde el punto de vista social contra los procesos de estigmatización y exclusión que se producen sobre las personas que escuchan voces, como desde el punto de vista terapéutico. Es de esperar que pueda cundir el ejemplo en las zonas geográficas de habla castellana, para lo que la aportación , y un acto de valentía al respecto, de los/as profesionales, especialmente de algunos/as jóvenes psiquiatras, psicólogos/as y terapeutas en general, de la red pública, con medios por tanto, y de algunos/as profesores/as universitarios/as, sería importante. Quiero, por otra parte, hacer una aclaración sobre el término “escuchador/a de voces”: En la traducción francesa de la expresión en inglés “Voice Hearer” (literalmente en castellano: “Oidor de Voces”) el colectivo Les Sans Voix la asimila a “Entendeur de voix” (literalmente en castellano: “Entendedor de voces”). El psicólogo M. Eugène F. Schircks, traductor de la versión francesa de esta obra,explica como en francés tres verbos de raíces diferentes ( “ouïr” = oír, “entendre”= entender, “écouter” = escuchar) se corresponden al verbo inglés “to hear” y su decisión de utilizar finalmente las formas verbales de “entendre”. En lengua castellana me ha parecido forzada la traducción literal del inglés: “oidor/a de voces”, pero pensando que también es forzada una traducción, acertada posiblemente en francés pero no en nuestro idioma creo, del tipo “entendedor/a de voces”, he optado por la clásica de “escuchador/a de voces”. De todos modos, es ciertamente difícil, en realidad probablemente imposible, sintetizar en tres palabras la experiencia de las voces, no siendo desacertado pensar que la secuencia del fenómeno parece ser: Oírlas, entenderlas, escucharlas, comprender e intentar suprimirlas o, en su defecto, conseguir una buena relación con la experiencia. Se plantea pues, a efectos del lenguaje, una duda a la hora de elegir el término: ¿oidor-a? ¿entendedor-a?, ¿escuchador-a?, ¿comprendedor-a?; ¿o depende en cada situación de la persona en concreto y de la fase por la que esté atravesando la experiencia?. Con respecto a tales dificultades semánticas, son evidentemente relativas, pues está claro que la importancia del lenguaje es el de ser un vehículo para la comunicación, en la que lo sustancial no es encontrar la mejor palabra o término y sí el entendernos-comprendernos. Hay que agradecer a Yolanda Nievas - Psicóloga- y a Pep Requejo - Psicólogo clínico- la revisión final realizada a esta traducción del francés al castellano del libro “ENTENDRE DES VOIX” y a Víctor Jorquera -Psicólogo-, Conchi San Martín -Psicóloga clínica- y Elena Soler- Socióloga-, la comparación, de la traducción al castellano del francés de “LA VOIX INTÉRIEURE”, con el original en inglés del texto “THE VOICE INSIDE”, a Jésus -malabarista- por su constatación de que la traducción y edición de esta obra valía la pena, con la autoridad que a su opinión le da su vivencia y experiencia personal sobre el tema, y cómo no a Paul Baker -autor de la guía práctica- y a Theresja Krummenacher - responsable del Mouvement Les Sans-Voix- por su ayuda a esta traducción .. Barcelona y Tarragona. Enero del 2001. Josep Alfons Arnau- JAU. Educador Social AGRADECIMIENTOS El Movimiento Los Sin-Voz quiere agradecer vivamente la contribución a la elaboración de esta modesta obra a todas las personas que en ella han colaborado gratuitamente. En particular a: El profesor François Ferrero - H.U.G. (Hospital Universitario de Ginebra) Belle -Idée, Departamento de Psiquiatría-, que en el prefacio muestra el interés que esta temática puede aportar a los profesionales; M. Jérôme Favrod, enfermero coordinador -H.U.G. Departamento de Psiquiatría- por su generoso apoyo; M. Eugène F. Schircks, psicólogo, por su amable participación con la cuidada traducción al francés del texto The Voice Inside. Y también a los muy numerosos amigos y simpatizantes que con su benevolencia sostienen la existencia del Movimiento Los Sin-Voz. DEDICATORIA A François, escuchador de voces y autor del poema siguiente: PEQUEÑA FLOR* Pequeña flor toda perfumada Acunándose al viento del verano Me gustas por tu belleza ¿Me anuncias un nuevo verano feliz? Por ti, pienso en las estrellas del atardecer Y me adormeces como a un niño Hasta la vista pequeña flor Con el placer y la esperanza De volverte a ver mañana. François. (François antes espontáneo, alegre y juvenil, desde hace ya diez años con una resignación inocente es fiel al tratamiento con Fluanxol-retard. Hoy en dia su aspecto mental y físico lo hacen aparecer como un viejo a pesar de su edad real.) * Extraido de Psychiatrie & Responsabilité. Faut-il interdire les Neuroleptiques? Mouvement Les Sans-Voix. (1988). Agotado. PREFACIO A LA EDICIÓN EN FRANCÉS Jérôme Favrod (Enfermero coordinador del Hospital Universitario de Ginebra. Departamento de Psiquiatría). François Ferrero (Profesor de psiquiatría. Hospital Universitario de Ginebra. Departamento de Psiquiatría). En abril de 1999, Thérèse Krummenacher, responsable del Movimiento Los Sin-Voz, nos planteó colaborar en la puesta en pie de un grupo de escuchadores de voces. La idea nos sedujo, dado que el proyecto se plantea como objetivo situar a las personas que sufren alucinaciones auditivas, en la posición de hacerse cargo de sus dificultades, como compañeros activos más que como consumidores pasivos de cuidados. En las alucinaciones auditivas se produce un hecho: Del 25% al 30% de las personas que las sufren y son tratadas con neurolépticos, se muestran refractarias a estos. Es pues esencial encontrar alternativas al tratamiento farmacológico y la creación de un grupo de escuchadores de voces, representa una estrategia interesante entre las otras intervenciones psicológicas disponibles. Por término medio, el 60% de las personas afectadas por la esquizofrenia tienen alucinaciones auditivas y entre el 10% y el 39% de las personas encuestadas entre la población general reconocen haber escuchado voces en algún momento de su vida. La experiencia alucinatoria es a menudo angustiante, el contenido de las voces injurioso y un estudio indica que una cuarta parte de las personas afectadas por desordenes esquizofrénicos han realizado una tentativa de suicidio como respuesta a sus alucinaciones auditivas. Estrategias utilizadas por los pacientes Dado que la experiencia de la alucinación auditiva es un fenómeno subjetivo, es útil ver cuales son las técnicas espontáneamente utilizadas por los pacientes para arreglárselas con las voces o hacerles frente. Numerosos estudios se han llevado a cabo en ese sentido, con grandes muestras de pacientes. Parece que las técnicas más corrientemente utilizadas son: - Las técnicas de estimulación auditiva que hacen la competencia a las voces, como escuchar música o la radio. - Las técnicas que implican una actividad vocal, como hablar con otras personas o tararear. -Las técnicas comportamentales que buscan la modificación del estado de excitación fisiológica, como relajarse, dormir o hacer ejercicio. -Las técnicas cognitivas, como ignorar o bloquear las voces dirigiendo los pensamientos hacia otro objeto. Al parecer, los pacientes reaccionan mejor a sus voces cuando utilizan no muchas técnicas sino pocas, pero con más rigor y constancia. Diferentes aproximaciones terapéuticas Autocontrol Un primer método consiste en pedirle al paciente que vigile sus alucinaciones auditivas y las anote en una parrilla de control, describiendo en esta sus formas y contenidos. Si bien este tipo de intervención parece reducir la angustia asociada a la duración de los periodos alucinatorios, los beneficios no se mantienen cuando se detiene la intervención. Tratamientos comportamentales Algunos estudios de caso informan de que las técnicas comportamentales como el refuerzo de las conductas funcionales o la ausencia de refuerzo a las reacciones disfuncionales ligadas a las voces, tienen un cierta eficacia. Desgraciadamente, estas técnicas están limitadas por el hecho de que descuidan la experiencia fenomenológica que coincide con el síntoma. Los pacientes pueden ser conducidos a hablar menos de sus alucinaciones pero su sufrimiento no por ello disminuye. Estas técnicas pueden ser útiles para que los pacientes, aprendan a distinguir las situaciones en las que pueden hablar de sus síntomas de aquellas en las que no. Tratamientos de distracción Varios clínicos han utilizado métodos como escuchar música popular con un cantante, los auriculares o las tareas que implican una actividad vocal. La estimulación auditiva parece ser un método eficaz para reducir la frecuencia de las alucinaciones auditivas. La naturaleza de la estimulación sonora es específica a cada paciente. Los tapones auriculares han demostrado su utilidad. De todos modos, los resultados son inconsistentes en lo que concierne a la oreja que debe llevar el tapón auricular, la oreja dominante o la otra. Parece ser que en el caso de algunos pacientes en los que las voces están acompañadas por una subvocalización, es útil bloquear esta haciéndoles tararear, leer o hablar en voz alta. Este método parece aun más eficaz si se acompaña simultáneamente de una actividad motora como, por ejemplo, elegir cartas de una baraja. Tratamientos cognitivos Las terapias cognitivas de las alucinaciones buscan esencialmente cambiar el sentido que el paciente le da a las voces. Parecen útiles para algunos pacientes, pero es difícil identificar entre éstos a aquellos que tienen mejores posibilidades de responder al tratamiento. Ciertos estudios muestran que a una parte importante de pacientes les vale la pena implicarse en este tipo de tratamiento. Los resultados globales, sin embargo, no parecen ser convincentes, como lo han mostrado, por ejemplo, Haddock (1998) o Norman y Towlsend (1999). En revancha, los trabajos de Chadwick y Birchwood se permiten mostrar que las reacciones de los pacientes a sus voces dependen del sentido que les dan a éstas, notablemente si las consideran benevolentes o malevolentes. El contenido de las voces no es forzosamente un buen elemento para clasificar las voces en una u otra de las categorías y parece que la intención atribuida a la voz es un mejor indicador, por ejemplo: si son vistas como intentando castigar a la persona o al contrario intentando ayudarla. Estimulación magnética transcraneal Una nueva aproximación neurobiológica ha sido recientemente desarrollada, la estimulación magnética transcraneal. En la práctica psiquiátrica corriente, las alucinaciones auditivas son tratadas en general dentro del cuadro del desorden al que se las asocie. Recurriéndose a menudo a los medicamentos psicofarmacológicos (neurolépticos) cuando las alucinaciones auditivas aparecen en el contexto de un desorden esquizofrénico. Algunos investigadores han puesto en evidencia, recientemente, la eficacia de la estimulación magnética transcraneal, que podría suprimir transitoriamente las percepciones alucinatorias (Hoffman y al., 1999). De todas formas, esta técnica no es particularmente agradable y en el caso de utilizarse una estimulación con una intensidad y frecuencia elevadas, los sujetos pueden resentirla como dolorosa, no siendo el caso si se utiliza una estimulación de frecuencia baja. Conclusión Es difícil estudiar las alucinaciones auditivas, sobretodo por tratarse de un fenómeno subjetivo, que no puede ser medido por medio de un instrumento. El clínico debe basarse en lo que dice el paciente. La generalización de los resultados de los estudios realizados sobre los medios terapéuticos no es fácil y las técnicas preconizadas son difícilmente practicables en la vida de cada día. Pocos estudios se han planteado medir simultáneamente el funcionamiento social de los pacientes, medida que sería particularmente útil para saber cómo las alucinaciones interfieren con las actividades de la vida cotidiana. Así mismo, es difícil distinguir los efectos de los tratamientos psicológicos aislándolos de los efectos de los tratamientos psicofarmacológicos al mismo tiempo prescritos. Con todo, ciertos resultados son estimables y alentadores y pueden reducir el sufrimiento que acompaña al hecho de escuchar voces. Los grupos de apoyo para las personas que escuchan voces buscan ayudar a hacerle frente mejor a este problema y, por tanto, cambiar el sentido negativo que la persona le atribuye a sus voces. Esta obra será ciertamente útil para las personas que han decidido tomar un papel más activo en relación con este problema y es necesario agradecerle a la Sra.Thérèse Krummenacher y al Movimiento Los Sin-Voz haberla hecho accesible al público francófono. Referencias - Chadwick Paul and all.: Cognitive Therapy for delusions Voices and Paranoïa. Wiley Publi. ISBN 0471 96173-6. - Chambon O., Marie-Cardine M., and Favrod J.: Les thérapies comportementales et cognitives des troubles psychotiques. Journal de thérapie comportamentale et cognitive (1997), 7: 13-20. - Corrigan P. W., and Storzbach D.M.: Behavioural interventions for alleviating psychotic symptoms. Hosp Comunity Psychiatry (1993), 44 (4): 341-7. - Falloon I. R., and Talbot R. E.: Persistent auditory hallucinations: coping mechanisms and implications for management. Psychol Med (1981), 11 (2): 329-39. - Haddock G., Morrison A..P. Hopkins R.. Lewis S., Tarrier N.: Individual cognitive-behavioural interventions in early psychosis. Br J Psychiatry (1998), Suppl 172: 101-106. - Hoffman R.E., Boutros N.N., Berman R.M., Roessler E., Belger A., Krystal J.H., Charney D.S. : Transcranial magnetic stimulation of left temporoparietal cortex in three patients reporting hallucinated “voices”. Biol Psychiatry (1999), 46 : 130-132. - Norman R. M., Towlsend L. A.: Cognitive behavioural therapy for psychosis : a status report. Can J. Psychiatry (1999), 44 : 245-252. - Romme M. A., and Escher A. D.: Hearing voices. Schizophrenia Bull (1989), 15 (2): 209-16. - Shergill S. S., Murray R. M., and Mc. Guire P.K.: Auditory hallucinations: a review of psychological treatments. Schizophrenia Res (1998), 32 (3). PRÓLOGO A LA EDICIÓN EN FRANCÉS Mouvement Les Sans-Voix (Movimiento Los Sin-Voz) La edición de ENTENDRE DES VOIX se ha llevado a cabo por iniciativa de Paul Baker, que fue en el pasado un personaje clave en Inglaterra. Por su entrega y trabajo durante numerosos años, se convirtió en co-fundador de la red Intervoice y miembro del comité de redacción de su periódico. La red Intervoice es un organismo reciente, que explorando las investigaciones en materia de percepción de voces (Voice Hearing), perpetua sus referencias científicas y reagrupa a asociaciones. Su periódico se consagra a la información, alrededor de las actividades asociativas, dándose como objetivo la sensibilización y la promoción de una nueva aproximación clínica. La revista se dirige a todas las personas a las que concierne la problemática y en particular a los profesionales, así como la presente obra. Paul Baker, él mismo cercano a un escuchador de voces, solicitó a nuestro Movimiento Los Sin-Voz, la traducción en lengua francesa y la difusión de su guía, publicada con el título The Voice Inside (La Voz Interior) - con más de 10.000 ejemplares vendidos. Vista la importancia del tema, esta tarea ha sido para nosotros gratificante aunque tardía. Otras versiones han aparecido en diferentes lenguas, teniendo en cuenta las obras científicas del profesor Marius Romme y Sandra Escher, sea en inglés, sea en holandés *. El Movimiento Los Sin Voz aspira desde hace tiempo a que la escucha de voces y, ¿por qué no?, también ciertas psicosis clínicas, sean analizadas de otra forma que a través del tradicional cliché de enfermedad mental o la etiqueta de esquizofrenia. Los escuchadores de voces merecen una atención de calidad, digna de una real terapéutica y no medidas de constreñimiento, tales como la administración sistemática de antipsicóticos, típicos o atípicos, que nos son más que paliativos, precisando la mayoría de veces de numerosos ensayos en los mejores de los casos (como confirman los testimonios del Congreso de Berlín de 1999, del cual informamos más adelante). Desde entonces Los Sin-Voz no han vacilado en tomar el relevo en este desafío a pesar de sus muy débiles medios. El primer contacto y enlace se realizó en el valioso Congreso Coping with Psychosis, from Objet to Subject - Afrontamiento de la Psicosis, de Objeto a Sujeto- ( Maastricht, enero 1999), congreso por otra parte organizado en honor a la jubilación de la universidad del profesor Marius Romme, ante un auditorio de seiscientas personas. Con la salida a la luz de la versión francesa queremos hacer un homenaje particular a dos pioneros: A Patsy Haagan y al ya nombrado profesor Marius Romme - psiquiatra. La primera, gracias a sus hábiles investigaciones y a su tenacidad, convenció al segundo para examinar las alucinaciones auditivas con una mirada neutra. Juntos los dos solicitaron, en los años ochenta, una emisión de televisión en Holanda, Talk Show, en la que el eminente psiquiatra confesó su perplejidad al respecto de este fenómeno. Recibieron una verdadera avalancha de llamadas de telespectadores, con las que se descubrió que un tercio de las personas que decían escuchar voces, gestionaban ellas mismas su situación, sin recurrir a un especialista. Entendámonos, no queremos decir que esto es lo que se trata de hacer, esta actitud depende de múltiples factores, que el lector descubrirá en la guía de Paul Baker. El tipo de esfuerzo de investigación transparente sobre el plano científico, suscitado por Talk Show, elimina los muros y los prejuicios. Sus descubrimientos inspiraron la realización de conferencias y congresos de envergadura sobre el tema, en los Países Bajos -Holanda- y después en Inglaterra. Redes de escuchadores de voces se constituyeron en estos dos países, antes de desarrollarse en otros lugares, frente a la gran necesidad de solidaridad. Con el concurso de la Alcaldía del distrito de Neukölln, tuvo lugar en Berlín (diciembre de 1999), un encuentro internacional con el lema Stimmenhören in Wandel -Percepción de voces en mutación-, con la participación de doscientas personas. En el centro del debate : La concepción terapéutica. Los testimonios-expertos, así como las intervenciones de los profesionales, abogaron por una apertura de espíritu consistente en una relación cuidadores/cuidados más equitativa. En ese cuadro un psiquiatra invitó públicamente a la red a hacerse conocer en su servicio clínico: ¡Ejemplo a seguir!. La elección de los talleres fue difícil, a pesar de que el interés era evidente. Sobre la base de su diario personal, un escuchador de voces austriaco presentó, al atardecer, una pieza de teatro penetrante y llena de patetismo, que él mismo interpretó. Recientemente, un “veterano” de Ginebra nos confió estar sujeto a la escucha de voces intermitentes desde su infancia. Rechazando divulgarlo en razón de los prejuicios médicos-sociales al respecto. Esto nos sorprendió, en la noche vieja de entrada en el año 2000, tratándose de un viejo amigo, y corrobora la presente vía, confirmando que este fenómeno es mucho más frecuente ( ya un 2% o 5% ), de que lo que el cuerpo médico deja entrever. En cuanto a los sujetos clínicos, velamos para que sean considerados como personas de forma integral. Para evitar los riesgos a su alrededor, es bueno intentar motivar a los clínicos a que abandonen sus rígidos dogmas y se convenzan de las ventajas de ejercer investigaciones personalizadas. La sociedad y notablemente los escuchadores de voces, tienen el derecho de reivindicar a toda institución psiquiátrica, universitaria o no, pública o privada, estructuras apropiadas, sutiles y con resultados a la vez, pero exentas de riesgos potenciales. Así, con la red Intervoice, el Movimiento Los Sin-Voz aboga por una emancipación clínica más respetuosa, con el fin de que las personas que padecen voces negativas, u otras, estén en mejor situación para gestionar su desarrollo. A pesar de que deploramos el débil desarrollo clínico, es necesario reconocer que la expansión de la red no habría sido posible sin las tomas de conciencia de la urgencia de la cuestión y sin todas las buenas voluntades espontáneas que han ido manando. De todo corazón, gracias por la solidaridad asociativa ejemplar, en el pasado y en el presente, por parte de los profesionales, los investigadores y naturalmente los directamente implicados. Con esta publicación, a pesar de su modestia, esperamos que los lectores y amigos francófonos sean receptivos a la causa y hagan prueba de dinamismo, imitando las acciones ya realizadas en otros lugares. Por nuestra parte estamos más persuadidas que nunca de la necesidad y el fundamento de esta campaña de información. ¡Se trata evidentemente de un interés público!. Si estás implicado de cerca o de lejos, gracias por tomar contacto. Theresja Krummenacher PD: El Movimiento Los Sin-Voz intenta dar la palabra, a todos aquellos que hasta el presente no han podido expresarse en referencia a sus dolorosas experiencias en salud mental. * : - Accepting Voices. Marius Romme & Sandra Escher. MIND London, 1993, 258 p. - Stemmen Horen Accepterm. Romme & Escher.1990. - Understanding Voices, coping with auditory hallucinations and confusing realities. Marius Romme. Handsell publications, Gloucester, GLI. 4UT. UK. 1998 (1996), 68 p - Senses of Voices. Marius Romme & Marie Escher. MIND London, 2000. LA VOZ INTERIOR GUÍA PRÁCTICA ¿Cómo tomárselo cuando se escuchan voces? PAUL BAKER Título original: The Voice Inside Sumario Presentación por parte del autor.....................................pag 16 Prefacio del autor...........................................................pag 19 1. Introducción ..............................................................pag 20 2. ¿De qué se trata?........................................................pag 21 3. Lo que dicen las voces - y las fases por las que pasan las personas que las escuchan.............................................................pag 23 4. ¿Cómo neutralizar a las voces?....................................pag 26 5. El movimiento de Escuchadores de Voces....................pag 26 6. ¿Qué aporta un estudio científico del fenómeno?.........pag 28 7. La red de Escuchadores de Voces.................................pag 30 Bibliografía.....................................................................pag 31 Direcciones, de utilidad, de la red Intervoice................... pag 33 PRESENTACIÓN -¿ A qué se parece? -¿Por qué se produce? -Investigaciones recientes -Lo que no hay que hacer -Lo que es necesario hacer -Cómo entrar en la red Hablemos Es completamente cierto que para los escuchadores de voces, el simple hecho de hablar al respecto de sus voces puede ser de gran ayuda. Para permitir a cualquiera entablar un diálogo con las personas que escuchan voces, os proponemos pasar revista a sus aspectos más importantes. 1. La discusión está abierta Las personas que escuchan voces tienen a menudo la impresión de estar confrontadas a otro mundo, un mundo que las desborda y que acapara toda su atención. Su capacidad de razonar puede estar temporalmente ofuscada, por lo menos al principio, y serles imposible la tarea de encargarse normalmente de sus ocupaciones de la vida corriente, puesto que están trastornadas por esta experiencia, al mismo tiempo conturbadora y perturbadora. Cuando se intentan controlar estas experiencias, el mejor medio para poner orden es hablar abiertamente con otras personas. Es sobretodo la comunicación la que ayuda a las personas implicadas a aceptar el fenómeno de las voces; con ella retoman la confianza, se sienten menos aisladas y reanudan la conexión con el mundo que las rodea. El intercambio comunicativo entre escuchadores de voces ofrece la posibilidad de compartir experiencias, hablar un mismo lenguaje y aprender los unos de los otros. 2. Reconociendo patrones. Descubrir una trama Para las personas que escuchan voces, es muy importante el que puedan tener la ocasión de discutirlas, de la misma forma que se discute corrientemente sobre las malas relaciones con la familia. Con el tiempo, se hace posible entonces discernir sus malas pasadas tanto como sus lados simpáticos, e identificar las tramas características de sus intervenciones en situaciones dadas. En los casos en que se conoce que las voces se manifiestan en presencia de ciertas situaciones similares, tal conocimiento de causa es positivo para prepararse para una respuesta adecuada. 3. Calmar la angustia La mayoría de las personas que escuchan voces se imaginan, al inicio, que tal cosa sólo les ocurre a ellas. La experiencia es angustiante y desagradable y les inspira sentimientos de vergüenza o miedo a volverse locas. Bajo el golpe de la angustia, tienen tendencia a evitar las situaciones que puedan favorecer la percepción de voces y este rechazo bloquea seriamente su apertura al mundo. Ciertos escuchadores de voces, por ejemplo, son incapaces de entrar en un mercado o participar en fiestas. Tal vulnerabilidad restringe, como un pesado fardo para la persona, su libertad de movimientos y frecuentemente las tentativas sistemáticas de esquivarla no hacen más que agravar el problema. 4. A la búsqueda de una aproximación teórica Tanto los escuchadores de voces como los profesionales de la salud, desearían encontrar un modelo teórico que permitiera explicar el fenómeno de las voces. Una representación personal o cuadro de referencia particular podría ayudar a los escuchadores de voces a ver más claro entre las numerosas y múltiples explicaciones propuestas, ya sean psico-dinámicas, místicas, para-psicológicas o médicas. Sea cual sea la aproximación elegida, es indispensable recurrir a un inicio de explicación teórica para poner en pie un método personal eficaz, que permita llevarse bien con las voces. En tanto no se está en situación de poder revestirlas de una significación, es muy difícil establecer relaciones con las voces y reducir la ansiedad que provocan. Se puede afirmar que las tentativas destinadas a persuadir a la persona para que deje de intentar dominar el fenómeno, producen generalmente efectos negativos. Así es en el caso de las explicaciones que interpretan las voces como una manifestación de influencias electrónicas, por no citar más que un ejemplo. La explicación puramente biológica defendida por cierta psiquiatría, puede ser también decepcionante para los que desearían hacer frente al problema, dado que hace salir al fenómeno del cuadro de posibilidad de dominio, es decir, de un control personal. 5. Hacía la aceptación Cuando se ha decidido formarse, poco a poco, la propia opinión al respecto de este tema, después de sostenerse con firmeza hay un primer paso a franquear: Aceptar las voces como una parte integrante de uno mismo. Esta etapa no permite ningún rodeo y es también la más difícil de atravesar. 6. Darle un sentido a estas experiencias Las voces pueden expresar cosas sobre las que el escuchador se resiente o piensa en el fondo de sí mismo: Puede tratarse de la agresividad, o bien del miedo frente a un acontecimiento o ante un contacto con otra persona. Cuando las voces se hacen sentir de tal modo, vehiculizando las emociones y los sentimientos de cólera o miedo, más que preocuparse de su presencia es mejor pasar a tener una franca discusión alrededor del contenido de sus mensajes. 7. Los aspectos positivos Cuando se escuchan voces malévolas -aquellas que ridiculizan o rebajan a los otros, o engañan a los escuchadores de voces hasta el punto de conducirlos a hacerse daño- será sin duda difícil persuadirse de que la experiencia de las voces puede tener también lados positivos y ser una aportación de ayuda. En contacto con otros escuchadores de voces se descubrirá, con sorpresa, que existen también voces positivas, constatando que éstas se manifiestan o son percibidas en la medida en que el escuchador acepta sus propias facetas negativas. 8. Estructurar los contactos El hecho de darle un encuadre preciso a las relaciones que se tienen con las voces puede reducir el sentimiento de impotencia que se padece al escucharlas. Para los escuchadores de voces, darse cuenta de que pueden oponerse a una intrusión excesiva de las voces, fijándoles límites, es una experiencia enriquecedora. 9. Hacer un mejor uso de los medicamentos En el intercambio de experiencias con otros escuchadores de voces, existe la posibilidad de aprender sobre los medicamentos a los que han recurrido, qué beneficios les han reportado y cuáles pueden ser los efectos secundarios. Es pues de gran importancia, aprender de los otros si tal o cual medicamento permitió reducir la manifestación de las voces o apaciguar la angustia y la nerviosidad ligada a su escucha. 10. La actitud comprensiva de la familia El hecho de hablar de las alucinaciones verbales con los miembros de la familia y los amigos puede aportar una ayuda inestimable. Si estas personas aceptan la situación y no se sienten desbordadas, su apoyo activo reconfortará al interesado. Junto a ellos le será más fácil volver a encontrar la confianza en sí mismo, en tanto afronta las diferentes situaciones de la vida en sociedad. 11. La maduración de la personalidad Todas las personas que han aprendido a tener buenas relaciones con sus alucinaciones verbales, constatan a posteriori que esta actitud ha contribuido positivamente a su desarrollo personal. La maduración de la personalidad se puede definir como un proceso que conduce al individuo a identificar sus verdaderas necesidades, de tal forma que pueda llevar una vida plena y saber cómo encarar los objetivos que se fija; también puede describirse como un proceso de emancipación. 12. Advertencia Hablar de las voces con otras personas presenta también inconvenientes, puesto que cuando se “desvelan” frente a los otros, uno puede sentirse muy vulnerable. Siendo así que muchos escuchadores oponen una gran resistencia a hablar abiertamente de sus alucinaciones verbales, estando en cambio dispuestos a hacerlo con otras personas que experimentan este fenómeno. En particular, los escuchadores de voces que no han recurrido nunca a un psiquiatra, precisan de mucho coraje frente a un cerco que los tratará corrientemente de locos si hablan de esta faceta sombría de su vida. Para éstos, no es siempre evidente el comprender en qué puede serles útil hablar de ello. A menudo, lo hacen con el sólo motivo de ayudar a los que no saben como afrontar sus propias voces. En ciertos casos, la reticencia a hablar proviene del hecho de que las voces se convierten en más irritantes. De todos modos, pensando en todo, el hecho de compartir esta experiencia con otros presenta más ventajas que inconvenientes. Finalmente hay que guardarse de los consejeros que no llenan su espíritu más que con sus convicciones personales y que no admiten ninguna otra interpretación del fenómeno que no sea la suya propia. Es muy importante darse cuenta de la remarcable diversidad de las situaciones y circunstancias individuales. El menos malo de los consejos es sin duda, el que permite a las personas implicadas conseguir un mejor control sobre las voces, frente al que refuerza su sentimiento de impotencia. Libertad de elección y conocimiento de sí mismo, son palabras claves. PREFACIO ¿Por qué hemos escrito este texto? Este texto ha sido escrito por la red de Escuchadores de Voces para permitir la posibilidad de considerar, desde otra faceta que la tradicional, las alucinaciones verbales. La escucha de voces puede ser muy irritante, tanto para quien la experimenta como para las personas de su entorno. Hasta hoy, muy poco se ha escrito sobre este fenómeno y sus consecuencias, siendo considerado generalmente como un síntoma de enfermedad mental y de lo que no se habla por tratarse de una experiencia mal aceptada socialmente. En este texto abordamos algunas cuestiones fundamentales: ¿De qué se trata cuando se escuchan voces? ¿Por qué se producen? ¿Cómo se puede vivir mejor con esta experiencia? Las informaciones que aquí se recogen, provienen de las investigaciones llevadas a cabo durante el curso de los últimos diez años en los Países Bajos y en el Reino Unido, así como de trabajos prácticos. Por primera vez provienen de aquellos que están directamente implicados y que son los más competentes en la materia: los propios escuchadores de voces. ¿A quién va destinado el texto? El texto se dirige a los escuchadores de voces, a sus familias, a sus amigos, pero también a los profesionales de la salud implicados en este problema. Esperamos que su lectura os permita conocer más y mejor este fenómeno. Si tal es el caso, podéis poneros en contacto con nosotros y apoyar nuestro trabajo. Las direcciones de la red y de la oficina central, pueden encontrarse al final de esta obra. Agradecimientos Este texto ha sido escrito sobre la base del informe Hearing Voices (Escuchadores de Voces) de Sarah Bell del Grupo de Escuchadores de Voces de Oxford. Recoge también informaciones que provienen del libro Accepting Voices (1993)- Aceptando las Voces- publicado por el profesor Marius Romme y por Sandra Escher en ediciones MIND Publications. Nuestro particular agradecimiento a todos los miembros de la red de Escuchadores de Voces sin los cuales este texto no habría salido a la luz. 1. INTRODUCCIÓN Pequeño informe histórico... En el Reino Unido, el primer grupo de Escuchadores de Voces se fundó en 1988. Se trató de un pequeño grupo piloto creado en la ciudad de Manchester, a raíz de los trabajos pioneros de Marius Romme, profesor de psiquiatría social en la universidad de Limbourg, en Maastricht (Países Bajos), y alrededor de los trabajos del grupo de ayuda mutua holandés la Foundation Resonance- Fundación Resonancia. Varias veces, los miembros del grupo inglés fueron a Maastricht para asistir a las conferencias organizadas por la fundación y a la vuelta recibieron la visita de los holandeses. En 1989, el grupo de Manchester organizó una serie de conferencias por el norte de Inglaterra, con Marius Romme, Sandra Escher ( periodista científica) y Anse Stiefland (escuchadora de voces sin pasado psiquiátrico y presidenta de la Fundación Resonancia). Estas conferencias tuvieron muy buena aceptación por parte de un público compuesto por escuchadores de voces, simpatizantes y profesionales. Por lo que la serie de conferencias fue repetida cada año siguiente. Los resultados de estos trabajos se han difundido gracias a la publicación de artículos en la prensa especializada, en revistas y en los “mass media”. Fueron recopilados, en 1993, en la ya nombrada obra de M. Romme con el título Accepting Voices -Aceptando las Voces. Después de nueve años de frecuentes contactos, se organizó una primera conferencia internacional en Maastricht en agosto de 1995. Cuáles son las creencias tradicionales sobre la escucha de voces La psiquiatría clínica tradicional tiene la costumbre de calificar la percepción subjetiva de voces como alucinación auditiva y la considera un síntoma de desordenes mentales, tales como la esquizofrenia, el trastorno maníaco-depresivo y la psicosis. El tratamiento habitual con neurolépticos, tiene por objetivo reducir las ideas delirantes así como las alucinaciones. Pero es conveniente señalar que este tratamiento no funciona para todas las personas. Por otra parte -hecho conocido hace poco tiempo- existen numerosas personas, en el Reino Unido y otros lugares, que escuchan voces sin por ello recurrir a un psiquiatra. Esta es la razón por la cual nos planteamos si no sería más conveniente abordar este fenómeno de las voces escuchadas por ciertas personas, recurriendo a una aproximación diferente. Escuchar voces - una nueva aproximación El profesor Marius Romme recapitula los resultados a los que han conducido los trabajos por él dirigidos (durante nueve años, en los Países Bajos y Gran Bretaña, en colaboración con la red inglesa de escuchadores de voces, National Hearing Voices Network- Red Nacional de Escuchadores de Voces- ) de la siguiente forma: “Nuestras investigaciones muestran que las voces son una realidad que no debe ser negada. Debemos hacernos a la idea de cambiar. No se curan, no más que el ser zurdo manual u ocular. La variabilidad de los comportamientos humanos no está sujeta a curación -sólo se puede intentar responder de manera apropiada. Si queremos ayudar a las personas a afrontarlo, no debemos proponerles terapias que no funcionan. En caso de duda, deberemos dejarles decidir a ellas mismas que es lo que puede ayudarlas y lo que no. Hace falta un cierto tiempo antes de que comprendan que el hecho de escuchar voces es algo que forma parte de ellas mismas.” 2. ¿DE QUÉ SE TRATA? ¿Qué se siente cuando se escuchan voces? Duro de explicar Es difícil explicar qué es lo que ocurre cuando alguien escucha voces, sobretodo si uno nunca las ha escuchado. La palabra vocación ( del latín vox: voz), por ejemplo, significa llamada interior, dicho de otra forma: Escuchar una voz y extraer las consecuencias. Esta es la raíz, en el origen, de esta palabra, aunque ahora la gente que la utiliza le da otro significado. En efecto, numerosos personajes históricos afirman haber escuchado una voz como base de su inspiración: Sócrates, Moisés, Jesús, Juana de Arco, Teresa de Ávila, Emmanuel de Swedenborg, Karl Gustav Jung, Ghandi,... Para algunos escuchadores de voces estas últimas pueden manifestarse durante toda la jornada y empujarlos a dedicarse sólo a ciertas actividades en su vida cotidiana. Las voces pueden también tratar a la persona ásperamente si no se siguen sus inducciones. Escuchar voces es considerado peligroso, puesto que ciertas voces ordenan a las personas que cometan homicidios o se hieran a ellas mismas, casos célebres lo atestiguan. Parecería pues que las voces producen o santos o locos, pero: ¿es esto así siempre? En pocas palabras Cuando se intenta explicar el fenómeno, uno se enfrenta a los prejuicios y a numerosas dificultades. De todos modos, el hecho de escuchar voces es una experiencia menos extraña de lo que se piensa generalmente. En primer lugar, la alucinación puede ser identificada como una voz que se escucha normalmente por las orejas, es decir, una voz que no parece de origen psíquico. De la misma forma que existe una gran diversidad en las voces escuchadas con las orejas, también la experiencia a la que nos referimos presenta particularidades. Por ejemplo, uno sale una tarde bajo la inducción de voces, pero no quiere hablar de eso y se siente taciturno y aislado de los demás. ¿Pensáis que esto no os ha pasado nunca? ¿Estáis seguros? -ver al final de este capítulo el apartado titulado: Más datos. He aquí otro ejemplo: es posible que hayáis oído que alguien os llamaba por vuestro nombre, y os habéis dado la vuelta para daros cuenta de que no había nadie. En efecto, las investigaciones han demostrado que no es raro escuchar la voz de una persona fallecida, durante el período del duelo. Pero éstas no son las únicas formas del fenómeno. Lo mismo que algunas personas escuchan las voces como si lo hicieran desde las orejas, ciertas personas escuchan las voces como pensamientos que les parecen provenir del exterior penetrando en su espíritu. No se trata de la misma experiencia que vivimos cuando una idea nos llega súbitamente al espíritu y la reconocemos como proviniendo de nosotros mismos. A diferencia de esto último, se trataría en cambio de pensamientos que parecen venir del exterior de la propia conciencia, similar a mensajes telepáticos. He aquí un buen ejemplo: Todos conocemos la experiencia de recitar un ritmo o una melodía, de estarla canturreando involuntariamente con sorpresa para nosotros mismos, como respiramos involuntariamente, y de que trote sin cesar por nuestra cabeza, tarareándola aunque no hayamos decidido empezar a hacerlo conscientemente, pasando todas las penas del mundo para deshacernos de ella. La diferencia entre una melodía y una voz-pensamiento con palabras, radica en que se manifiestan en nuestro espíritu de forma diferente, pudiendo la última tener un discurso coherente y pudiendo a su vez entablar una conversación con nosotros. No sintiéndonos responsables de ello y sin ninguna idea de lo que la voz dirá dentro de un instante. Pensamientos sin palabras. Visiones, olores, gustos, sueños... Hay numerosas formas de escuchar voces: Se escuchan en la cabeza, fuera de la cabeza e incluso dentro del cuerpo. Puede tratarse de una sola voz o de varias. La voz puede hablar dirigiéndose a ti o puede hablar de ti. Y hay aun más formas de escuchar voces. Se ha hecho aparecer el término escuchar voces como una torpe tentativa de descripción del fenómeno; puede ser que estemos obligados a algún día encontrar uno mejor- aunque no se tratará nunca de la misma cosa para todo el mundo. Ciertas personas, por ejemplo, tienen pensamientos no verbales, ven imágenes, o visiones, perciben sensaciones gustativas, olfativas, táctiles. Ninguna de estas percepciones tiene una causa material y la persona no ha querido provocarlas. Ciertas voces pueden ser como sueños. Todos soñamos, y en nuestros sueños percibimos palabras, imágenes, sensaciones. Cuando nos aburrimos en alguna circunstancia podemos desconectar de esta y deslizarnos por un sueño en vigilia, lo que se llama soñar despiertos. Soñamos entonces cosas extrañas que podrían pasarnos, pero no nos dejamos engañar y no creemos que nos pasan realmente: La alucinación verbal puede tener también la apariencia de un sueño en vigilia, con la diferencia de vivenciarlo como una realidad. Más datos Escuchar voces no es una experiencia excepcional. Numerosas personas escuchan voces sin haber consultado nunca a un psiquiatra. Se ha sabido después de mucho tiempo, pero no se le ha querido prestar atención. Es conocido que una parte importante de la población -sobretodo en situaciones de duelo, divorcio o separación- ha tenido la experiencia, ocasionalmente y durante un breve período. También las personas expuestas a condiciones extremas han vivido el fenómeno: por ejemplo el 80% de las víctimas de torturas han alucinado durante las mismas ( Amnistía Internacional). Este mismo fenómeno, alucinar, se observa en el caso de los navegantes solitarios (Bennett, 1972). En estos casos no se trata de enfermedad mental, sino más bien de lo contrario. Un estudio epidemiológico reciente, llevado a cabo con 15.000 personas en Baltimore -USA-, mostró que entre el 10% y el 15% de las personas encuestadas habían escuchado voces durante un largo período; sólo un tercio de los sujetos dijo haber constatado efectos negativos (Y. Tien). Otras investigaciones llevadas a cabo en 1991, revelan que muchos casos de personas que oyen voces, no satisfacen los criterios para un diagnóstico psiquiátrico (Eaton). Otro reciente estudio ha sido llevado a cabo con dos grupos de sujetos que escuchaban voces, uno formado por personas que estaban en tratamiento psiquiátrico y lo habían solicitado y el otro grupo formado por personas que no estaban en tratamiento psiquiátrico y que no lo habían solicitado. El profesor Romme ha mostrado, que no hay diferencias significativas entre los dos grupos en lo que concierne a la percepción de voces positivas y voces negativas. Los dos grupos se diferencian sobretodo con relación a su forma de reaccionar ante las voces: Las personas que no solicitaron tratamiento psiquiátrico no estaban asustadas y se sentían, a su vez, menos indispuestas por sus voces que aquellas que sí habían solicitado tratamiento psiquiátrico. 3. LO QUE DICEN LAS VOCES - Y LAS FASES POR LAS QUE PASAN LAS PERSONAS QUE LAS ESCUCHAN. Qué dicen las voces y qué se puede hacer Voces muy variadas ¿Qué dicen las voces? ¿Qué mensajes aportan? Raramente se escucha una sola voz repitiendo sin cesar lo mismo. Pueden escucharse cierto número de voces muy diferentes las unas de las otras. Una voz, tal vez, dirá cosas agradables, afirmando estar de vuestro lado, mientras que otra voz hará todo lo contrario. En ocasiones la voz queda fijada a una personalidad y aquél o aquélla a quien le habla la reconoce al instante como la de alguien muerto, o vivo, como la de un espíritu, o como la de Dios o la del diablo. Otras veces no presentan un carácter bien definido: Quien las escucha no puede atribuirlas a una persona en particular. Escuchar voces es, a veces, como escuchar las “migajas” de una conversación. Las peores noticias Algunas voces son más agradables que otras. Las que son desagradables pueden burlarse de la persona que las escucha, decirle que es un malvado, un inútil con mala fe, una bestia, un cobarde..., repitiéndolo muchas veces en un tono embotado. Las voces son también capaces de dar ordenes a las personas, que las reciben creyendo tener que prestarles obediencia pues sienten que las voces las controlan. Las voces pueden a su vez producir que aparezca una enfermedad o provocar dolores. No buenas del todo Otras voces intervienen, ocasional o permanentemente, con frases hechas, tales como: “Esto no funcionará”. “Esta idea es mala”. “Esto se parece a lo otro”... y de este modo de una forma continuada. Puede llegar un momento en que numerosas voces se lancen a una discusión, con aparente omnisciencia y sagacidad, como si estuvieran bien informadas, pero la persona se dará cuenta después, de repente, de que todo era falso. Por ejemplo, las voces dicen que si le escribes a tal o cual persona para pedirle algo, esa persona hará aquello que deseas. Más tarde, cuando la previsión no se realiza, aparece una gran desilusión. Buenas noticias Pero, por otra parte, algunas veces puede ser muy agradable escuchar voces. En ocasiones la sabiduría de sus dichos se confirma, las voces ( o ciertas de entre ellas) dan entonces la impresión de ser razonables. Las personas que las escuchan informan de que las voces les han dicho cosas que ignoraban o que no habrían encontrado por sí solas, y que las han ayudado realmente. Algunas personas consideran una tal experiencia como un don y como una intuición valiosa, vivir la experiencia de escuchar voces como una percepción extra-sensorial (PES) les inspira confianza. Las voces pueden pues, ser inteligentes, graciosas, llenas de humor o practicar una ironía mordaz. Lo que dicen las voces está relacionado con el efecto que las circunstancias sociales y emocionales ejercen sobre el escuchador. A menudo, las voces comentan la forma en que el escuchador vivencia el mundo que le rodea, convirtiéndose en servidoras de mecanismos de defensa contra los sentimientos que desbordan o que se han prohibido. A menudo, también, las voces se refieren directamente a acontecimientos de la vida del escuchador, tales como traumatismos recientes, o se remontan a la infancia y expresan nuestros sentimientos de injusticia frente a lo que hemos sufrido. Las fases por las que pasan las personas que escuchan voces Las personas que escuchan voces pasan por tres fases: La fase del miedo La mayoría de los escuchadores de voces al inicio de la experiencia la viven como súbita, pavorosa y angustiante, recordando perfectamente el momento en que escucharon una voz por primera vez. La edad de aparición de la primera manifestación de las voces es muy variable, al igual que la intensidad del miedo, éste último adquiere un punto culminante durante la adolescencia. Parece ser que la confusión es menor cuando las voces son escuchadas antes de la adolescencia o cuando hacen su aparición durante la edad adulta. Según una encuesta, el 6% de los casos escucharon voces antes de la edad de los seis años, el 10% entre los diez y veinte años y el 74% después de los veinte años- el 10% restante no se tabuló. Las voces aparecen frecuentemente a raíz de acontecimientos traumáticos o emocionales tales como: Accidentes, divorcios o separaciones, duelo, enfermedad o sesiones de psicoterapia. En cuanto a sus efectos las voces pueden dividirse en dos categorías: - Ciertas personas perciben a las voces como útiles y les evocan un sentimiento de reconocimiento. Estas personas no dudan en afirmar que las voces les fortalecen y refuerzan su auto-estima. Las voces son percibidas, entonces, como un aspecto positivo e inteligible de sí-mismo. - Otros escuchadores vivencian las voces como agresivas y negativas. Para ellos las voces son hostiles y no las aceptan como una parte de sí-mismos. Las voces negativas les hacen sufrir y pueden precipitar a su espíritu hacia el caos, acaparándolos hasta tal punto que la comunicación con su entorno deviene extremadamente penosa. La fase de organización. Cómo vivir con las voces Los escuchadores frecuentemente perturbados por sus voces buscan huir de ellas. Algunos se resienten de tal molestia durante poco tiempo (semanas o meses), otros las sufren durante años. Si se desea, de una forma u otra, acomodarse a las voces, o si se desea integrarlas verdaderamente en la propia vida como otros sucesos de ésta, se está obligado a acordar voluntariamente un mínimo de aceptación del fenómeno. Negar simplemente a las voces no conduce a nada. En esta fase sabemos que los escuchadores recurren -y ello es comprensible- a diversos medios para intentar acceder a un control sobre las voces y para plantarles cara, por ejemplo: ·Ignorarlas, desviando la atención. ·Prestarles atención pero de forma selectiva. ·Dialogar voluntariamente con ellas. ·Citandose decididamente con ellas. Las tentativas que tienen el objetivo de ignorar la existencia de las voces, o las maniobras de distracción, raramente consiguen ser coronadas con éxito. Parece ser que numerosos escuchadores de voces que adoptan tales estrategias sólo consiguen tener serios problemas en sus vidas cotidianas. No es sorprendente constatar que los sentimientos de pánico y de impotencia, al inicio de experimentar el fenómeno, ceden paso después a una fase de cólera hacia las voces, pero uno se da cuenta rápidamente de que la cólera no es una reacción eficaz. Si creemos a los escuchadores que han vivido la experiencia, la mejor forma de reaccionar consiste en seleccionar las voces percibidas como positivas, tratar de entenderlas y hablar sólo con ellas. Con respecto a la organización de relaciones exitosas con las voces es esencial aceptarlas deliberadamente. Parecería que ello está en función de nuestro propio proceso de maduración, que implica sentirse responsable de las propias decisiones. Debemos aprender a tener una opinión positiva de nosotros mismos, de las voces en general y de nuestros problemas personales. Se puede también circunscribir y estructurar el contacto con las voces, por medio de acompañarlas de rituales y actos repetitivos. La fase de estabilización Es posible entablar con las voces una relación positiva y encontrar el equilibrio psíquico. Cuando se llega a este estado de armonía, se considera a las voces como formando parte de uno mismo y de la propia vida y se reconocerá que pueden tener una influencia positiva. En esta fase se esta en situación de decidir si se quiere o no seguir sus consejos - libre albedrío- y puede decirse : Yo escucho voces y me alegro. Los efectos producidos por las voces Así pues, según el caso, las voces aparecen como un fenómeno patológico e indeseable o, al contrario, como una predisposición o don. Son muchos, incluso las personas incomodadas por sus voces, los que no querrían renunciar a esta experiencia. Es cierto que las voces pueden causar sufrimiento psíquico, pero pueden también cumplir una función útil psíquicamente. PD: Todas las informaciones aquí recogidas son el resultado de encuestas llevadas a cabo, en los últimos diez años, con escuchadores de voces, con la ayuda de cuestionarios y entrevistas. Ver el libro “Accepting Voices” de M. Romme. 4. COMO NEUTRALIZAR A LAS VOCES ¿Se puede desconectar? Cómo descartar a las voces que no se quieren escuchar ¿Cómo reaccionar frente a las voces que se muestran no amistosas, que denigran, insultan, que se infiltran en nuestros pensamientos, dándonos consejos malévolos o incitándonos a actos estúpidos? Es necesario, en primer lugar, persuadirse de que no se está obligado a obedecerlas ciegamente, incluso si acaparan nuestro campo de conciencia. ¿Acaso os lanzaríais corriendo a cometer un homicidio, únicamente porque alguien os dijera que lo hicierais? Seguro que no. Los escuchadores de voces tienen, como todo el mundo, derecho al libre albedrío, he ahí la única respuesta correcta que conviene dar a las voces. Si ciertas voces son gentiles y amistosas, que quede claro que es con ellas con quien charlaréis, ignorando los mensajes de las otras. Decidles a las voces indeseables que no las encontráis ni gentiles, ni útiles, y que no las toleraréis en tanto no cambien. ¿Cómo hay que reaccionar pues, haciéndoles frente, a las voces malévolas, que pueden causar sufrimiento psíquico agudo y dar ordenes nocivas, como por ejemplo, no salir de casa y aislarse de los demás? Lo primero es evitar, en tanto sea posible, las situaciones estresantes, dado que bajo los efectos del estrés las voces se multiplican, y simultáneamente también profieren mayor número de cosas desagradables. Ciertamente no hay que ignorar la existencia de las voces que se hacen cada vez más agresivas, pero no hay que permitirles que regenten nuestra vida. ¿Por qué se deberían seguir nuestros consejos? ¿Por qué seguir nuestros consejos si la mayor parte de los psiquiatras no comporten nuestro punto de vista? Hay dos buenas razones: La primera porque son el fruto de diez años de investigaciones conducidas también por algunos psiquiatras y psicólogos en Gran Bretaña y los Países Bajos. La segunda -y es importante- porque son un legado de las personas implicadas directamente, escuchadores de voces. 5. EL MOVIMIENTO DE ESCUCHADORES DE VOCES El profesor Romme tuvo una inspiración: Fundó un movimiento Una paciente insólita Esta nueva forma de abordar la alucinación verbal se inició a partir de las sugerencias de una paciente del profesor Romme, Patsy Haagan. Ella le planteó al psiquiatra: Usted cree en un Dios que nadie puede ver. ¿Por qué no quiere creer en la existencia de voces que yo afirmo escuchar claramente y que, para mí, son reales?. Patsy extrajo sus ideas sobre las voces de las teorías del psicólogo americano Julian Jaynes, recogidas en su obra: The origins of consciousness and the breakdown of the bicameral mind, (Los orígenes de la conciencia y el fin del psiquismo bicameral). Las voces y los antiguos griegos En la Ilíada, Homero cuenta la guerra de Troya. Helena, la mujer más bella del mundo, dejó Esparta y a su marido, Menelao, para seguir a Paris hasta Troya. Su esposo se lanzó a perseguirla con todos los ejércitos de Grecia, comandados por su hermano Agamenón, poniendo sitio a Troya hasta conseguir la victoria. En su relato, Homero describe como frecuentemente se producía la aparición, en medio de la batalla, de una diosa aconsejándole a uno de los héroes lo que debía hacer. A este respecto en el antes nombrado libro de Julian Jaynes, éste plantea de forma convincente la hipótesis de que no se trata de una metáfora, sino de una experiencia realmente vivida. El héroe, en efecto, habría visto a la diosa y escuchado sus palabras. Jaynes cree que hasta la aparición de la escritura, alrededor del 1300 a C., todos los humanos escuchaban corrientemente voces, y plantea que esta experiencia fue suplantada por lo que llamamos conciencia. Las personas que, en nuestros días, escuchan voces, serían, según esta hipótesis, portadoras de una reliquia de la evolución. Patsy hace escuela El profesor Romme aceptó las voces de su paciente Patsy Haagan, e invitó a otras personas en tratamiento psiquiátrico a hablar de sus experiencias. Constató que aunque estos pacientes eran capaces de hablar del fenómeno no podían sin embargo ayudarse mutuamente. Tras ello el profesor Marius Romme y Patsy Hagaan participaron en una emisión de la televisión holandesa, donde hablaron de las alucinaciones verbales pidiendo, a los televidentes que hubieran vivido la experiencia de escuchar voces, que los llamaran por teléfono. Recibieron 450 llamadas y de estas, 150 personas afirmaron que se desenvolvían muy bien sin asistencia psiquiátrica, y algunas dijeron estar contentas por el hecho de escuchar voces. Estos resultados fueron realmente sorprendentes y produjeron que se empezase a plantear la pregunta de si las técnicas empleadas por estos escuchadores de voces que no habían pasado por la psiquiatría, no podrían ser beneficiosas para todas las demás personas que están sufriendo la experiencia. Fue entonces cuando el profesor Romme se lanzó a un estudio sistemático del fenómeno, estudio que continua hasta hoy. Por otra parte, el profesor Romme no se encajonó en su rol académico, participando en la creación de una asociación de Escuchadores de Voces y organizando una conferencia con el objetivo de promover una discusión de largo alcance, y buscando que la opinión pública se situara en una mejor comprensión del fenómeno e intentando a su vez un cambio de actitud por parte del cuerpo médico, especialmente de sus colegas psiquiatras. 6. ¿QUÉ APORTA UN ESTUDIO CIENTÍFICO DEL FENÓMENO? Sus repercusiones sobre la práctica terapéutica de la psiquiatría..., una esperanza para los pacientes El punto de vista de la medicina oficial Los psiquiatras, personal sanitario y demás profesionales implicados, se han situado en la consideración de la percepción subjetiva de voces, en tanto que alucinación auditiva formando parte de la sintomatología de enfermedades mentales, tales como la esquizofrenia. Las personas incomodadas por sus voces son tratadas con medicamentos como los neurolépticos, que en algunos casos atenúan la ansiedad producida por las voces, pero que tienen el inconveniente de situar a estos pacientes en la apatía o la agitación y con efectos secundarios de daños cerebrales duraderos, y cronificados e irreversibles en ocasiones, si los medicamentos son consumidos en altas dosis durante un largo período. La psiquiatría recurre a numerosas teorías para intentar explicar el fenómeno de las voces, y multitud de estas teorías clasifican la escucha de voces como síntoma psicótico y en muchos casos como producto de deficiencias de origen genético. Se admite en general, que los pacientes no pueden hacer gran cosa por sí mismos frente a las alucinaciones verbales. En efecto, mayoritariamente los profesionales de la salud han aprendido a no entrar en materia al respecto del contenido de lo que las voces dicen, con el fin de no situar al paciente sobre el terreno de lo que consideran sus divagaciones, ya que, según ellos, esto no le reportaría ninguna ayuda. Lo más frecuente es que intenten desviar la atención del paciente de sus alucinaciones pero, como ya dijimos anteriormente, este procedimiento no suele servir de ayuda. Plantear que las voces no son más que un síntoma de una enfermedad, a pesar de que para uno sean tan reales como no importa que otra cosa del mundo psíquico, es extremadamente desalentador. He aquí un ejemplo: Georges escucha voces de forma permanente. A veces son gentiles, pero a menudo profieren cosas desagradables, o bien lo interrumpen en un momento en el que él preferiría mantener toda su atención en lo que ocurre a su alrededor, por ejemplo un encuentro con alguien interesante. Georges ha intentado frecuentemente hablar de ello con los médicos. Querría contarles lo que las voces le dicen, pedirles ayuda para interpretarlas, pero los médicos le responden que se trata de un síntoma de su enfermedad y que debe ignorarlas. A pesar de ello, las voces le hablan de cosas extremadamente importantes que tienen para él una significación, ¿cómo puede creer que no son más que síntomas de una enfermedad, al mismo nivel que un dolor de garganta? ¡En un contexto donde la rutina médica consiste en desalentar sobre cualquier posibilidad de una discusión concerniente a las voces, se le pide a Georges que acepte la idea de que su vivencia personal de las voces no presenta ningún interés! Lo que dice el profesor Romme Sobre la base de sus investigaciones, el profesor Romme ha llegado a conclusiones muy diferentes a las aportadas por la psiquiatría tradicional, dado que su comprensión del fenómeno de la escucha de voces reposa sobre las entrevistas que ha mantenido con los escuchadores de voces mismos, así como en encuestas realizadas a éstos. Cuando comenzó sus investigaciones les planteó varias preguntas muy sencillas: ¿Cuándo empezó la experiencia?, ¿cuántas voces escucha?, ¿cuándo las escucha?, ¿a qué intervalos?, ¿qué dicen las voces?, ¿qué significan para usted?, ¿qué cree que podría hacerse para ayudarle?... Es sorprendente que tales preguntas no hubieran sido jamás planteadas anteriormente de una forma sistemática y que la experiencia inmediata y subjetiva de los escuchadores de voces haya sido simplemente ignorada. Romme llegó a la conclusión de que no es tan solo inútil, sino que es a su vez perjudicial para el paciente, el considerar la percepción de voces como un síntoma de enfermedad mental, así como no tener en cuenta el contenido de los mensajes escuchados, puesto que cuando no se le presta interés al contenido de los mensajes y aunque se trate a la persona, durante un largo período, con ayuda de medicamentos psicotropos, las molestias que provocan las voces no hacen más que empeorar. Con ello se desvía la atención del verdadero problema, puesto que hay personas que escuchan voces y son capaces de salirse del apuro para vivir con ellas sin necesidad de atención psiquiátrica. Marius Romme subraya que el problema no reside en el hecho de escuchar voces, lo que cuenta es la forma en que la persona implicada afronta la experiencia. Por otra parte, los trastornos psiquiátricos están siempre ligados a la historia personal de cada cual. Algunos hechos sobre la percepción de voces interiores. Consecuencias para los profesionales de la salud mental. Ciertamente valdría la pena que los especialistas de la salud mental pusieran en cuestión sus actuales referencias teóricas y prácticas en lo que concierne al cuidado de los pacientes que escuchan voces. Con ello estarían en condiciones de ayudarlos mejor en sus tentativas de vivir con sus alucinaciones. He aquí las principales etapas a seguir en esa vía: -Aceptemos la experiencia de los escuchadores de voces; muy frecuentemente las voces son percibidas y vividas como más intensas y reales que las percepciones auditivas normales. -Intentemos comprender las diversas modalidades que los escuchadores de voces utilizan para describir e informar sobre su experiencia, y también los modos de expresión de las voces mismas. Frecuentemente se trata de un mundo de símbolos y sentimientos: una voz puede, por ejemplo, emplear la metáfora claro/oscuro para hablar de amor/odio. -Impliquémonos en la ayuda a aportar a la persona que se debate en un diálogo con las voces. Esto puede conducir a divergencias entre el terapeuta y el paciente, en cuanto a la distinción entre voces buenas y malas y precisar de la aceptación por parte del terapeuta de las reacciones contrarias del paciente. Pero tal actitud terapéutica de aceptación del paciente puede, también, favorecer considerablemente la auto-estima del mismo. -Alentemos a los escuchadores de voces a que tengan contactos con otras personas que viven experiencias similares y a que se documenten sobre el fenómeno, puesto que ello les permitirá escapar al aislamiento y superar los tabúes. Tales etapas exigen de los profesionales de la salud mental una apertura considerable con respecto a su horizonte terapéutico, y la revisión de las bases teóricas que hoy por hoy centran su profesión. 7. LA RED DE ESCUCHADORES DE VOCES La puesta en pie de una red de soporte e información La ayuda que aporta la red para hacer frente a las voces La red se ha establecido con el objetivo de ofrecer la posibilidad a los escuchadores de voces de gestionar ellos mismos el problema, mostrándoles que: - Las alucinaciones auditivas y verbales pueden tener diversas explicaciones; tomar conciencia puede alentarlos y permitirles vivir esta experiencia de forma positiva. -Existen personas capaces de vivir con sus voces sin tomar medicamentos, personas que han encontrado, fuera del circuito de la psiquiatría oficial, explicaciones inéditas del fenómeno de las voces y que, de hecho, han podido aportar su ayuda a otros escuchadores de voces. La experiencia y los conocimientos que han adquirido merecen ser tomados en cuenta, junto a las otras aportaciones existentes, para el beneficio de cada cual. -Las personas que escuchan voces y que querrían aprender más y prepararse mejor, pueden encontrar sostén en los grupos de ayuda mutua. Éstos son el cuadro ideal para compartir sus experiencias con otras personas, para encontrar explicaciones recientes sobre las causas del fenómeno y sobre las actitudes a adoptar y es una forma de ayudarse mutuamente. Lo que puede cambiar Es de interés para los escuchadores de voces, pero también para sus familiares y amigos, desdramatizar el fenómeno de las alucinaciones verbales, puesto que ello conducirá a una creciente tolerancia y comprensión del mismo. Una actitud resueltamente positiva creará un clima propicio, en el cual los escuchadores puedan, sin temor, formarse su propia idea del problema. De ello resultará una toma de conciencia y una actitud más comprensiva por parte del resto de la población. Los objetivos de la red La red se plantea: 1: Aportar ayuda a las personas que escuchan voces y promover una mejor comprensión del fenómeno por parte de los profesionales de la salud, los miembros de las familias y los amigos, traspasando permanentemente informaciones útiles para ayudar a las personas a tener una buena relación con sus voces. 2: Poner en pie grupos de ayuda mutua para los escuchadores de voces, en los que puedan intercambiar sus experiencias y discutir los métodos que han probado para hacer frente a las alucinaciones verbales. 3: Mostrar como el problema real es menos el hecho de escuchar voces que la incapacidad de vivir con ellas, y que puede educarse al resto de la población para que el fenómeno de las voces no les inspire miedo, pasando a tener con los escuchadores de voces relaciones normales. 4: Poner en evidencia la gran diversidad de experiencias, formas, causas y eventuales soluciones. Elaborar una serie de aproximaciones no médicas para ayudar a las personas a gestionar sus voces. 5: Reunir a los escuchadores de voces que no han recurrido a la psiquiatría con las personas que están viviendo la experiencia con apuros. Cómo funciona la red En 1988, decidimos establecer una red que comprendiera a los escuchadores de voces y a otras personas implicadas. De 1989 a 1995, la red se desarrolló y se dotó de una oficina central en Manchester. Los miembros En abril de 1995 la red se componía de 650 miembros, comprendiendo a escuchadores de voces, parientes y amigos, así como a profesionales y simpatizantes. El boletín de información Los miembros reciben regularmente el boletín, editado en inglés, Hearing Voices Newsletter (Boletín de Escuchadores de Voces). El boletín fue editado por primera vez en 1990 y es gratuito para los miembros de la red. Contiene informaciones sobre las actividades de la red; informa a su vez de las publicaciones que pueden interesar a las personas implicadas y recoge testimonios. El programa de información Junto al boletín, editamos folletos de información con reseñas de nuestras conferencias anuales, comentarios críticos sobre las investigaciones realizadas en los Países Bajos, así como informes sobre el trabajo con escuchadores de voces allí. Un cierto número de revistas populares y otras especializadas, han retomado nuestras informaciones sobre el tema; en 1995 la B.B.C. ( la televisión y radio pública de Inglaterra) programó un documental televisivo al respecto. Grupos de ayuda mutua Durante este tiempo han surgido grupos de ayuda mutua en Inglaterra, País de Gales y Escocia, sobretodo en las grandes ciudades, como Oxford, Londres, Fife y Newcastle. Conferencias y seminarios Durante los últimos cinco años, hemos organizado conferencias y seminarios para los escuchadores de voces, así como encuentros donde se han reunido estos últimos, sus parientes y profesionales de la terapia. También hemos enviado delegaciones a conferencias y reuniones en toda la Gran Bretaña. BIBLIOGRAFÍA - Accepting Voices. Marius Romme & Sandra Escher. MIND London, 1993, 258 p. - Stimmenhören akzeptieren. Romme & Escher. Psychiatrie Verla. Bonn, 1997, 264 p. - Coping with Hearing Voices. An Emancipatory Approach. Marius Romme & all. In British J. of Psychiatry, (161), 1992, pp 99-103. - Hearing Voices. M. Romme, S. Escher. In Schizophrénia Bull. Vol 15, (2), 1989, pp 209-16. - Hearing and Accepting Voices- and Life is not a Problem that has to be Solved but a Mystery that has to be Lived. M. Romme & S. Escher. In National Hearing Voices Network, 1992. - Understanding Voices, coping with auditory hallucinations and confusing realites. Marius Romme. Handsell publications, Gloucester, GLI 4UT, UK, 1998 (1996), 68 p. - The Origins of Consciousness and the Breakdown of the Bicameral Mind. Julian Jaynes. Boston: Houghton, Mifflin, 1976. - Distribution of hallucinations in the population. A.Y. Tien. In: Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, 1991, 26, pp 287-92. - Inner Voices Experiences: an exploratory study of thirthy cases. M.W. Heery J. Of Transpersonnal Psychology, 1989, Vol 21, (11), pp 73- 82. - Recovery an alien concept. Ron Coleman. Handsell publications, Gloucester, GLI 4UT, UK 1999, 116 p. - Recovery: A Holistic Approach. Alison Reeves. Handsell publications, Gloucester, GLI 4UT, UK, 36 p. - Hearing Voices: A different perspective. Paul Baker. National Hearing Voices Network, 1992. - Hearing Voices. Paul Baker. OPENMIND, 1989, N.40, pp 16-17. - Can You Hear Me? Paul Baker. Handsell publications, Gloucester, GLI 4UT, UK. - I hear voices and I´am glad to! Paul Baker. In: Critical Public Health, (4), 1990, pp 21-7. - Working with Self-Harm. Mike Smith. Handsell publications Gloucester, GLI 4UT, UK, 1998, 80 p. - Working with Voices. Ron Coleman & Mike Smith. Handsell publications, Gloucester, GLI 4UT, UK, 1997. - Stimmen hören. Botschaften aus der inneren Welt. Irene Stratenwerth, Thomas Bock. Piper Verlag-Gmb H. München 1999, 224 p. - Stimmenreich. Thomas Bock & all. Pschyatrie Verlag, 1992, Bonn. - Wahn & Sinn- Verrückte lebenswege von Frauen. Irene Stratenwerth. Klein Verlag, 1997, 163 p. - Lichtjahre-Psychosen ohne Psychiatrie. Thomas Bock. Psychiatrie Verlag, Bonn, 1997, 376 p. - Bevor die Stimmen wiederkommen. Vorsorge und Selbsthilfe bei psychotischen Krisen. Andreas Knuf, Anke Gartelmman. Psychiatrie Verlag, Bonn, 1997, 226 p. - Hören Sie Stimmen? Neue Untersuchungen eines alten Phänomens. NDR 3, 1996, Video, 45´. DIRECCIONES, DE UTILIDAD, DE LA RED INTERVOICE. EUROPA: Alemania - Deutches Netzwerk Stimmenhören E-Mail: stimmenhorën@gmx.de Austria España - Michaela Amering - Intervoice c/o Paul Baker Universitäts Klinik P. Psychiatrie ALICANTE Wachringer Guertel 18-20 E-Mail: P.cbaker@ctv.es A - 1090 VIENA Finlandia - Pentti Vihinen, Polyphonia -o/y- Marja Vuoinen c/o Central Association of Mental Health Users, Malmin kaupatie 26 FI 00700 HELSINKI Fax: + 358 9 351 4364 E-Mail: marja.vuoinen@mtkl.inet.fi Holanda - Jeannette Woolthuis - Sandra Escher/Marius Romme Rich. Holkade 27 St Laurentiusstraat 7 NL - 2033 PZ, HAALEM NL - 6268, NJ BEMELEN E-Mail: jaw.ilios@consunet.nl Tlf: + 31 43 3299 773 + 31 43 3299 708 Inglaterra Oficina central de la red: - Mickey De Valdo - c/o Community Integrated Care Hearing Voices Network 2 Old Market Court, Minners Way c/o Creative Support WIDNES Cheshire WA8 7SP -UK Fourways House, 16 Tariff Street Tlf:: + 44 151 420 3637 MANCHESTER, M1 2EP - UK Fax: + 44 151 495 3146 Tlf: (01 61) 228 3896 - Ron Coleman, ACT 32 Furlong Road GLOUCESTER, GL1 4UT - U Italia - Pino Pini Lugarno Acciuoli 16 I - FLORENCIA E-Mail: pipini@dada.it Noruega Portugal - PsykOps c/o Per Torbjörnsen - Prof. C.J.A Zagalo Cardoso Psykiatisk Opplysningsfond R. Amelia Janny 2 Breitgaten 21 P - 3000 COIMBRA N - 4013 STAVANGER - Dr. José Cuncha De Oliveira R. Doteodoro 171 esq. P - 3030 COIMBRA Suecia - Lis Bodil Karlsson, rostratt, c/o RSMH. - Maths Jesperson P.O. Box 15094 Osten Undens Gata 24 S - 10465 ESTOCOLMO S - 227 62 LUND E-Mail: lis.karlsson@rsmh.se Fax: + 46 42 18 40 49 - Alain Topor, Fou-Enhet Beckomberga Sjukhus S - 161 04 BROMMA E-Mail: alain.topor@psyk.usso.sll.se Suiza - Jakob Litschig, VPECH, Zürich -Mouvement Les Sans-Voix et R.E.E.V Réseau d´Entraide des Entendeurs de Voix Postfach 1957 C.P. 235 CH- 8040 ZURICH CH- 1211 GINEBRA 17 E-Mail: litschig-irrpeace@bluewin.ch JAPÓN: - Hearing Voices in Japan - Maseo Yakota c/o Wakio Sato National Institute for Mental Healt 676-19 Otani Konko-ch 1-7-3, Konodai J- OKAMAYA-KEN J- ICHIKAWA-SHI A LA BÚSQUEDA DE VOCES EN EL CEREBRO Extraído del The New York Times Health del 22 de septiembre de 1993: “Nuevas investigaciones sobre las alucinaciones auditivas, frecuentes en la esquizofrenia, han estudiado el flujo sanguíneo en el cerebro que refleja la actividad neuronal de las personas que perciben voces. La mayor actividad ha sido descubierta en el área de Broca, centro cerebral de la palabra. Tal centro se activa también cuando una persona, sin ser esquizofrénica, se habla silenciosamente a si misma. Un estudio precedente de las alucinaciones auditivas descubrió un aumento de la actividad en el área de Broca y una reducción en el área de Wernicke, asociada esta última a la percepción auditiva. Este nuevo estudio puso en evidencia la existencia de una actividad ligeramente aumentada en el lóbulo temporal izquierdo, donde está situado el córtex auditivo y donde el sentido (significado) de los sonidos se identifica, así como en la circunvolución del cíngulo del córtex interior izquierdo, zona asociada a las emociones.” T E S T I M O N I O S MOUVEMENT LES SANS-VOIX (MOVIMIENTO LOS SIN-VOZ) MI ESTRATEGIA FRENTE A LA PESADILLA DE LAS VOCES Relato de una experiencia Anónimo. Fue en 1995 cuando se inició mi penosa experiencia de la percepción de voces. Me desperté una mañana con la impresión de que una mano invisible había instalado un micrófono en mi oreja izquierda, difundiendo una poderosa voz cavernosa cuya lejana resonancia me impedía comprender ni una sola palabra. A pesar de que me asusté un poco, me pesó no haber podido entender el contenido del mensaje. Le expliqué este acontecimiento a mi marido y las semanas siguientes me interrogué largamente sobre esta súbita percepción auditiva y sobre su origen. Considerándome bastante equilibrada y lúcida, respetando una higiene de vida sin consumo de medicamentos, ni alcohol, ni tabaco, ni drogas ilegales, me pareció muy extraño lo ocurrido. Consulté a un médico e incluso a un psiquiatra. Me dirigí también a un médium, que pretendió no tan solo que estaba poseída por el espíritu de mi padre, fallecido trece años antes, sino que sostuvo a su vez que una mujer me había hechizado. Todo ello no era convincente. Con el tiempo percibí chirridos en la oreja en cuestión. Una tarde, cuando el ruido se atenuó, escuché por primera vez la voz de mi padre, que me llamaba por un apodo, como cuando estaba vivo, expresándose en su dialecto. Fui muy feliz de charlar con él. Más adelante, era suficiente con que le interpelara mentalmente para que respondiera rápidamente, sus palabras me convencieron y tuve entera confianza en él. Como parecía saberlo todo sobre si mismo y sobre mí, le planteé miles de preguntas. De todos modos, conforme pasó el tiempo, más dudas me invadieron sobre su real presencia. Sus mensajes me anunciaban acontecimientos que no se cumplían. Ulteriormente múltiples voces simultáneas aparecieron de día y de noche, impidiéndome dormir. Un colectivo femenino de éstas me desafiaban, juzgándome y culpabilizándome. Este colectivo quería implicarme en actos absurdos a los cuales yo no aportaba mi aprobación. Estas voces me amenazaban con matarme si no cumplía sus sugestiones. De día me sentía perseguida. Por la noche percibía pasos sobre el techo, que sentía como si se tratara de un coro de agravios para castigarme. Las voces me hacían resolver enigmas o recitar oraciones por el menor de los extravíos de los que era acusada. Un pequeño detalle: Al inicio, la petición de las voces de que recitara oraciones fue mínima, pero se aceleró rápidamente, ¡hasta tener que atender súbitamente al número de diez mil recitaciones!. Me vi entonces privada del sueño durante seis semanas enteras, hasta el momento en que decidí que yo no era indigna, como las voces pretendían. Al tener en cuenta que se trataba de sórdidas exigencias, cesé de obedecerlas. Inicié a partir de entonces mi estrategia contra estas intrusas, poniéndolas a prueba. Les pedí que hicieran aparecer un objeto. No fueron capaces. Esto me dio seguridad en cuanto a su impotencia. Fue el momento de reafirmarme y de no permitir dejarme impresionar por más tiempo por las reprimendas de las voces, ni por quién fueran estas. Pues entre las voces estaba la de mi hermana, aun viva, que me ordenaba no ver a una determinada persona, a pesar de que ella la frecuentaba. Esta paradoja me reveló mis sumisiones espontáneas de entonces: Con mi hermana mayor, después con mi padre y finalmente con respecto a mi marido. Superando mis miedos relativos a las voces, retomé la confianza en mí misma, pudiendo volver a dormir. Por de pronto, dos o cuatro horas por noche. La recuperación del sueño reparador me procuró bienestar psíquico y me devolvió la serenidad. Agotada por los insomnios, este restablecimiento fue sorprendente. Durante esta prueba por la que he pasado, hubo un momento en que llegué a hacer una correlación de las voces con fantasmas y malvados entes. Ahora presumo que toda persona conocida en nuestra existencia, puede resurgir en un momento dado gracias a las huellas dejadas en nuestra memoria, ya sea por recuerdo, fantasía, intuición o incluso por frustración. Actualmente, para no dejarme invadir por las voces, las ignoro. Me concentro sobre otros temas, con el fin de ser dueña de mis pensamientos y preocupaciones. Me he resituado con respecto a mi interés sobre las religiones, el esoterismo, la filosofía... Curiosamente, al dejarlo, he adquirido confianza, asegurándome que todo lo que me ocurre será para bien. Siendo más objetiva que en el pasado, puedo aportar ayuda a otros. Al mismo tiempo, gozo más de la vida que anteriormente, cuando estaba constreñida a la habitual servidumbre familiar. Se acusa con ligereza a las alucinaciones auditivas, o a las visuales, de patología mental. Pero con tal concepción, y aunque corrientemente implican en parte la perdida del sueño, se puede incurrir en riesgos y no pequeños, tanto en el plano material como en el psíquico, para uno mismo o para los demás. No oso imaginarme que habría sido de mí si hubiera sido hospitalizada a causa de mi percepción de voces. Habiéndome ahorrado el internamiento y la toma de neurolépticos, he podido, gracias a recibir apoyos y aliento, rehacerme y salvaguardar mi personalidad y mis facultades mentales intactas y, de este modo, hacer frente a estos acontecimientos perturbadores pero también enriquecedores. Habiendo constatado por mí misma, de forma continuada, que el cuerpo está dotado de un excepcional poder de auto-curación, si no es cortocircuitado químicamente, supongo que ello ocurre igualmente cuando se trata de lo mental. Si se queman las etapas o si se permite el dejarse abrumar por otros, existen fuertes riesgos de zozobrar en la depresión, el mal vivir o la despersonalización. A pesar de la evidencia de que fui constreñida a una prueba, mi evolución mental y la mejor estima de mí misma han operado, sin duda también gracias a mi calidad de vida tras mi tierna infancia. En definitiva, esta prueba me ha permitido superar algunos de mis límites, tales como mi ignorancia y mis sumisiones voluntarias o inconscientes. Aunque el siguiente testimonio no se centra en el tema de la percepción de voces, abordándolo tan solo parcialmente, hemos juzgado necesario incluirlo en esta obra, dado que casos similares al que plantea son frecuentes y puesto que pensamos que su doloroso llamamiento debe ser tenido en cuenta. La vulnerabilidad y los riesgos acumulativos de las drogas ilegales, así como de la psicofarmacología legal, parecen evidentes. Mouvement Les Sans-Voix (Movimiento Los Sin-Voz) OTRAS DIMENSIONES DE LA LOCURA Anónimo. Del mensaje al lenguaje A ejemplo de los técnicos en informática, los gerentes o sabios, psiquiatras y neurofarmacólogos, utilizan una jerga sólo para iniciados. La evaluación de la calidad de vida de un paciente en tratamiento con neurolépticos, se realiza de una forma somera y no sistemática. En efecto, lo que aparece es el conformismo institucional, la escucha pasiva y la ausencia de empatía, donde las dolencias subjetivas, las condiciones de vida y los estados emocionales de los pacientes “esquizofrénicos” no se toman en consideración. Numerosos pacientes en situación de “cura neuroléptica”, se quejan del siguiente modo: “Me he transformado en un vegetal, un “zombie”, un muerto viviente. Estados de ánimo tales como la pena, la alegría, el odio, el amor, ya no existen para mí. Duermo prácticamente dieciséis horas al día. Mi mandíbula se ha vuelto incontrolable. Tengo un “look” descuidado de forma permanente...” La ralentización psicomotriz inducida por el tratamiento neuroléptico, frena la calidad de vida. La astenia psíquica, la apatía y la indiferencia afectiva, así como las disquinesias tardías, son complicaciones con consecuencias físicas, psicológicas y sociales. ¿Acaso es necesario que el paciente devenga un iniciado, y tiene que aprender la jerga médica para hacerse entender? Tal cosa no será de ningún modo evidente para una persona de un medio social desfavorecido. Del psiquismo frágil a la enfermedad mental Mi entrada en el escenario de la psiquiatría en tanto que paciente, se inició por la toma de dos comprimidos de droga ilegal, el Éxtasis, primera y única experiencia plena de consecuencias. Esto ocurrió en Londres, al final de los años ochenta. Cediendo a la curiosidad, pero siendo prudente, no absorbí más que un pequeño fragmento de esta “fruta prohibida”. Desgraciadamente fue suficiente para situarme en un estado de confusión y para que, aterrorizado, deseara morir tragándome el resto de mis comprimidos. Puesto a cargo de un hospital de salud mental en aquella ciudad, se respetó mi libertad de evolucionar sin ser aislado. Sin embargo, a la semana siguiente fui repatriado a Suiza, donde en otro hospital psiquiátrico, regional, fui encerrado a solas en una habitación tras pasar por una breve entrevista. El aislamiento en una celda, con por todo mueble un colchón en el suelo, y tomando medicación incisiva, reactivó mis peores angustias, y me hizo naufragar en un delirio alucinatorio que duró un mes entero. Es conocido que condiciones como las que viven los navegantes solitarios en alta mar, o las de ciertos ermitaños y también las de los prisioneros en sus celdas, y así mismo, las de voluntarios en pruebas experimentales de privación sensorial, pueden provocar alucinaciones. ¿Por qué debería ser diferente para los pacientes psiquiátricos? Al salir del hospital realicé seguimiento con un psiquiatra, como terapia de sostén. Juzgando a mi psiquis como frágil e inquieto por la duración de mi estado depresivo, a pesar del (o a causa del) tratamiento concomitante de ansiolíticos, neurolépticos y antiparquinsonianos, me prescribió además antidepresivos. No puse en duda ni su diagnóstico ni sus prescripciones. Yo, por mi parte, anticipaba las probables situaciones de angustia que podría encontrar, tomando los comprimidos de ansiolíticos, siempre a mi alcance dado que la posología prescrita era amplia y abundante. El recuerdo que guardo de este período de hipermedicalización, es de una gran confusión. Debilidad física y mental, mutismo y depresión intensas, hacían perdurar en mí un estado que tuvo un impacto doloroso sobre las relaciones con la gente próxima y con mis colegas de trabajo. Confrontado a una soledad impuesta y pesada, consecuencia de un rechazo generalizado, fue en ese momento cuando empecé a sufrir mis primeras alucinaciones auditivas. La percepción de voces no me preocupó en gran medida, pero le hablé de ello a mi psiquiatra. Un nuevo diagnóstico se me colgó entonces, el de trastornos esquizo-afectivos. De la cronicidad al estar mejor Por aquel entonces, acepté el diagnóstico médico y el tratamiento relativo al mismo que me colocaba en la llamada cronicidad. Por azar y por suerte, tuve la posibilidad de documentarme mejor sobre los efectos secundarios de los medicamentos que tomaba, y que arrastraba mucho más de lo que yo podía imaginar. Empecé entonces por, en primer lugar, dejar de tomar los ansiolíticos, después los antidepresivos y los antiparquinsonianos, para seguidamente disminuir las dosis de neurolépticos. Mi primer destete con respecto al tratamiento antipsicótico ha sido un suceso con una duración de tan solo seis meses, pero un suceso importante, lleno de esperanza y de promesas, ya que las voces que escuchaba han cesado y no han reaparecido. Mi hipótesis sobre este fenómeno: No se trataba más que de palabras a las que yo buscaba un auténtico sentido. Mi reflexión al respecto hoy en día, es que las voces provenían de mi memoria, repercutiendo tanto de forma subconsciente como intencionadamente. Expresión torpe de un desequilibrio endógeno y exógeno, que fue también y ciertamente, la consecuencia de estigmas tanto intra como extra-hospitalarios (farmacología incisiva y de larga duración, aislamiento psíquico y después exclusión social), y, en fin, del auto-entrenamiento mental con el fin de recuperar mis facultades mentales. De la psicosis por LSD a la psicosis inexplicable Según un “Hospital virtual” en Internet, un paciente con psicosis por LSD, debe ser situado en un lugar confortable y con calma, libre de estímulos. Una presencia tranquilizadora debe serle aportada por parte de un médico, enfermero u otros/as... El paciente no debe quedarse solo. Los estudios sobre los llamados “flashbacks” o recurrencias de los efectos de algunas drogas, hechos por profesionales, serían, según la mayoría de los toxicómanos (75%), erróneos y por lo tanto no fiables. La dependencia a dichas sustancias puede persistir, por intermitencias, durante muchos años después de la primera ingestión. Si ésta se presenta, la administración de fenotiazinas (un neuroléptico) podría provocar un desorden del comportamiento exacerbado, y sería entonces un acto terapéutico arriesgado, sino contraproducente. Este fue mi caso, ¿no es necesario tenerlo en cuenta? Elementos para una puesta en cuestión El Éxtasis que se distribuye actualmente, llamado teóricamente molécula del MDMA, contiene en la realidad y sin embargo, frecuentemente una mezcla de sustancias activas diferentes: Alucinógenos como el LSD o la Ketamina están frecuentemente presentes. En los análisis cuantitativos, aparece una gran variabilidad de concentración de sustancias activas, pudiendo hallar desde algunos miligramos hasta más de 200 miligramos por comprimido. La neurotoxicidad de esta droga fue negada por todos los psiquiatras que me visitaron, que plantearon, primero que mi psiquis era frágil y después que era un enfermo mental. Un colectivo de expertos del INSERM ha insistido sobre la toxicidad de algunas drogas ilegales, a fin de sensibilizar al cuerpo médico para el posible reconocimiento de síndromes somáticos y psíquicos inmediatos y/o tardíos procedentes de su consumo. La aparición de tales síntomas, más o menos diferida en el tiempo, con relación a una toma reciente o antigua, aparece como muy ambigua para en este momento poder definir si se trata de un factor de rebote o de un eventual factor comórbido patológico. Podría también plantearse, sí un fenómeno similar de post-destete está a su vez ligado a la toma de psicotropos legales, notablemente con respecto a los neurolépticos. Una crisis episódica Con un acompañamiento cuidadoso, en un cuadro humano y sereno, las crisis psicóticas agudas tal vez durarían alrededor de cuatro semanas, si no se las cortocircuitara por medio de quimioterapia. La persona atravesaría entonces su fase crítica en un lapso de tiempo relativamente corto. De todos modos, es difícil afirmar esto con certidumbre. En efecto, se conocen pocos estados de remisiones espontáneas de la psicosis, dado que todas las personas implicadas son tratadas con neurolépticos. El cuidado de personas en marcos de Sotéria, de algunos centros de crisis o de “Runaway-houses” (Casas de huida) en Holanda y Berlín, autogestionadas por ex-pacientes, son excepciones a la regla de la medicalización. (*N.T.) Conclusión Según los principios de la homeopatía descubierta por Hahnemann con respecto a la quinina, cada medicamento puede reproducir a su vez los síntomas que tiene por objetivo curar. Los psicotropos no escapan a esta regla: Pueden provocar un estado psicótico. Además, inducen a un estado parquinsoniano, no siempre controlado por medicamentos, y a la apatía, la somnolencia, la acatisia, etc... ¿Cuántas víctimas en salud mental deben aun sucumbir por la cronicidad (iatrogénica), o morir prematuramente? La causa hay que buscarla en las prescripciones rutinarias de neurotóxicos incisivos con riesgos desproporcionados, y en la falta de una real toma de conciencia de los colectivos médico-jurídico-políticos. Para remediarlo, es tiempo ya de que los “lobbies” psicofarmaceúticos y los psiquiatras sean responsables. Será para ello necesario que eviten los diagnósticos abusivos, y que se pongan en cuestión a sí mismos y revisen su ideología. Para aportar ayuda de calidad, deberían iniciarse en prácticas de “debriefings” y otras técnicas más humanas, más eficaces y con menos coste financiero. Para que esta urgencia no quede sin respuesta, en los albores del siglo XXI un esfuerzo de talla es indispensable, digan lo que digan los responsables. Literatura para la reflexión: - Pharmacologie des hallucinations. Pr. Hervé Allain. Pharmacologie expérimentale et clinique, Rennes 1.1999. http:// www.med.univ-rennesI.fr/etud/ph...o/pharmacologie_des_hallucinations.htm - Prepsychotic treatment for schizophrenia: preventive medicine, social control, or drug marketing strategy? Richard Gosden.BA (Hon) University of Wollongon, NSW, Australia. In: Ethical Humain Science and Services, Vol. 1 N. 2, 1999, Spinger Publishing Company. p. 165-167. - Neuroleptics. Should the use of neuroleptics be severely limited? Peter R., Breggin M.D. http://www.breggin.com/neuroleptics.htm - Guide critique des médicaments de l´âme. David et Suzanne Cohen et AGIDD-SMQ. Ed. de l´Homme. 1995, Canadá, 412 pages. ------------------------------------------------------------- * Nota del Traductor: Quiero constatar con el autor de este valioso testimonio, que efectivamente parece incierta la posible duración de las llamadas “crisis psicóticas episódicas” o “brotes”, o más claro, viajes psíquicos inusuales, si no son tratado con medicación y también cuando sí es suministrada. Con respecto a ambas situaciones, y por ello me permitimos introducir esta larga nota, aporto brevemente siete experiencias vividas en situación de acompañamiento terapéutico unas y otras de ellas que me han sido relatadas por sus protagonistas, todas excepto las dos primeras ocurridas durante los últimos cuatro años: La primera, la de una mujer, de 26 años, sin historial psiquiátrico, ni de consumo de drogas ilegales, que durante algo más de un año escuchó voces y tuvo seudo-alucinaciones e ilusiones perceptivas con representación de impulsos agresivos; sin medicación pero sí con terapia de escucha, todos esos síntomas desaparecieron en ocho meses, hace ahora más de cinco años, sin haber reaparecido. La segunda, la de una mujer, de 23 años, con historial de un ingreso psiquiátrico involuntario y consumo de drogas ilegales, que según informó estuvo, un año después del primer ingreso, en situación de crisis con delirio y alucinaciones visuales, durante más tres meses, sin toma de medicación, ni hospitalización, habitando en una vivienda compartida con otras personas; al cabo de esos más de tres meses en crisis no cortocircuitada químicamente, sin haber remitido ésta, se produjo el segundo ingreso hospitalario durante dos meses y toma de medicación durante dos años. La tercera, la experiencia de un hombre, de cuarenta años, sin historial psiquiátrico y sí de consumo de drogas ilegales, que estuvo aproximadamente cuarenta y ocho horas en situación de crisis, con alucinaciones visuales y delirio, con la sola toma de Flores de Bach -Rescate- y, como más importante según él mismo, acompañado de personas de confianza, la crisis remitió espontáneamente en ese breve periodo de tiempo, sin haberse reproducido, tras algo más de un año, ninguna situación similar. La cuarta experiencia, relatada por un hombre de 30 años - con largo historial de psiquiatrización y por tanto consumo de psicotropos y con también historia de consumo de drogas ilegales- sin tomar medicación desde hace cuatro años y con un solo ingreso involuntario durante todo ese período, de cuarenta y ocho horas por motivos no claros; que por lo menos en dos ocasiones ha sufrido crisis estando solo y ha “despertado”, al cabo aproximadamente de diez días, no lejos del lugar donde había empezado a sentir, en su expresión, que “se iba”, sin poder recordar nada de lo que había ocurrido en ese lapso de tiempo. La quinta experiencia, la de una mujer, de 35 años- con historia de una crisis en la que poco después del inicio de ésta hubo ingreso involuntario de más de tres meses y sin historial de consumo de drogas ilegales- que atravesó su segunda crisis, un año después de la primera, con acompañamiento continuado de un terapeuta durante las primeras setenta y dos horas -con toma tan solo de relajantes naturales- y después cuidados familiares y medicación ambulatoria, sin ingreso, con duración de las señaladas setenta y dos horas del llamado “brote” y un mes con recurrencias, disminuyendo éstas progresivamente su intensidad; tras ello y en el lapso de un año sufrió una nueva crisis de duración menor a un mes, con toma de medicación pero sin tampoco ingreso hospitalario y con acompañamiento y cuidados de su compañero. La sexta experiencia, la de un hombre, de veintiocho años, con historial de consumo de psicotropos durante tres años y alto consumo de drogas ilegales antes de ello, que intentó atravesar su tercera crisis - en las dos anteriores hubo ingreso involuntario desde casi el inicio- en casa, acompañado por amigos/as que se turnaban en los cuidados y un terapeuta y toma de medicación neuroléptica controlada por un médico, y en la que él mismo al cabo de ocho días solicitó ingresar en un centro hospitalario, al parecer por sentir impulsos de dañarse y no existir capacidad de contención en su domicilio, la hospitalización duró aproximadamente tres meses. Y finalmente, la séptima experiencia, la de una mujer con historial de consumo de drogas ilegales, dos ingresos psiquiátricos y toma continuada de medicación durante diez años, con un diagnóstico de bipolaridad - con el que las crisis psicóticas episódicas (estados de manía en dichos casos) es de esperar, como incluso reconoce la psiquiatría oficial, aquí sí, que duren tan solo un mes aproximadamente- en la que dicha mujer, de treinta y siete años, estuvo ingresada involuntariamente, recientemente, por tercera vez, durante más de seis meses, recibiendo además de medicación incisiva una tanda de no menos de diez electrochoques. La duración de las llamadas crisis episódicas, o “brotes”, es efectivamente incierta y relativa a diversos factores -entre ellos la medicación, pero no tan solo al parecer; y a veces también al historial de consumo de drogas ilegales, pero a veces no -, factores que sería muy importante aislar y estudiar. Desconozco las experiencias de casas regentadas por ex-pacientes en Holanda y Berlín, donde no se produciría medicalización, que cita el autor de este testimonio. Creo, y ya no en cuanto a la duración sino en cuanto a las reapariciones de los llamados “brotes”, que están en relación más con la elaboración sólida o no del contenido del “viaje” y menos con los llamadas recurrencias, que en efecto por lo que conzco aparecen casi siempre tras la remisión de una crisis en forma parecida a los llamados “flashbacks” en las experiencias de consumo de ciertas drogas ilegales, pero que por lo visto y lo que me han relatado, suelen ir perdiendo fuerza y pueden ser controlables, si existe apoyo externo y una explicación sobre el contenido de la crisis episódica en relación con el guión existencial de la propia persona. O si se prefiere: Las reapariciones de los llamados “brotes”, tendrían que ver con una revisión crítica o no del delirio y específicamente de sus contenidos. Mi hipótesis actual -en base a la propia experiencia en el acompañamiento terapéutico y en la reflexión sobre las aportaciones primero de la antipsiquiatría y después de la psiquiatría crítica, es que: La sobremedicación, que no la medicación, tanto en el momento del “brote” como tras él, además de su peligrosidad por la capacidad de producir lesiones iatrogénicas, algunas permanentes, y efectos secundarios indeseables, genera un embotamiento tal en la persona, que la incapacita para la necesaria revisión crítica del delirio, que es lo que podría, según esta hipótesis, impedir las recaídas y posibilitar el control de las recurrencias - que podemos llamar también “flashbacks” por analogía con respecto a los fenómenos experimentados tras el consumo de ciertas drogas ilegales. ------------------------------------------------------------------------------------------------     PAGE 0 PAGE 0 79KƒŽÎÔÞàùý : Q [ ñæ×È×¹ª¹˜†tbªP˜B7hñb5CJ4\aJ4hñb56CJ"\]aJ""hñb56CJNOJQJ\]aJN"hñb56CJ:OJQJ\]aJ:"hñb56CJ8OJQJ\]aJ8"hñb56CJ1OJQJ\]aJ1"hñb56CJFOJQJ\]aJFhñb5CJNOJQJ\aJNhñb5CJ8OJQJ\aJ8hñb5CJ$OJQJ\aJ$hñb5CJtOJQJ\aJthñb5CJ:\aJ:hñb5CJ:OJQJ\aJ:9:VŽ¢¶Ôàï " < P b c œ Ç H § ¨ ! 7 8 9 : ; < ýýýýýýýýýýýýýøøøøøøøøøøøøøøø$a$ž±űýý[ a b c d w ˆ œ ´ Ç ¦ § à â ã û ! 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